La innovación es una palabra sin duda de moda en las empresas de hoy. En todos los entornos profesionales se escucha constantemente hablar de innovación empresarial, de lo importante que es, de lo innovadora que es tal o cual empresa y de que las empresas deben ser innovadoras para prosperar. Sin embargo, pocas empresas y organizaciones se paran a pensar qué significa de verdad ser innovadores, cómo pueden llegar al corazón del asunto y, lo más importante, cómo pueden aplicar la innovación dentro de sus empresas.

En este artículo me propongo empezar por lo básico -aclarar qué es en realidad la innovación- para luego adentrarnos juntos y profundizar en los distintos tipos de innovación, en sus características y en cuándo y cómo es mejor adoptarlos para que sepas qué le conviene más a tu empresa u organización.

Qué es la Innovación – Definámosla

La innovación, según la Real Academia, es la acción y el efecto de innovar que, a su vez, significa mudar o alterar algo, introduciendo novedades.

Según Wikipedia, la innovación es un cambio que introduce novedades, un cambio que modifica elementos ya existentes con el fin de mejorarlos o renovarlos.

Mudar, alterar, cambiar. Eso es la innovación. Por tanto, cualquier cambio en el modo de hacer las cosas dentro de una organización, supone una innovación.

La innovación no está, como algunos piensan, limitada al ámbito de la tecnología; la innovación lo abarca todo. Allí donde hay un desafío -humano, empresarial, social, personal- se puede introducir una solución innovadora.

Cualquier organización -empresarial o no- anda sobrada de desafíos. Y, aunque cualquier cambio que introduzcamos, stricto sensu, supone una innovación, nosotros vamos a acotar un poco más la definición para poder clasificar la innovación de distintas formas dependiendo de dónde pongamos el foco.

Tipos de innovación según el campo de actuación

Innovación en procesos

Quiero incluir aquí toda mejora introducida en cualquier proceso dentro de la organización.

¿Qué son los procesos de una empresa? Los procesos son el modo predeterminado, establecido de forma explícita (en manuales, guías, mejores prácticas, etc.) o implícita (por costumbre; pasa de trabajador a trabajador), que empleamos para realizar nuestras tareas.

Los procesos incluyen las actividades realizadas en áreas muy diversas. Podemos incluir como innovación en procesos las mejoras que realicemos en el sistema de ventas, el sistema de marketing, la trayectoria de los clientes, la comunicación interna, la cadena de suministros , la atención al cliente y un largo etcétera.

Cabe recordar aquí que la mayoría de pasos de un proceso son desperdicio (filosofía lean) , es decir, no aportan valor al cliente, solo sirven para apoyar los pasos en los que de verdad se aporta valor. Es en esos pasos, en su reducción o eliminación, donde tenemos la mayor oportunidad de innovar con los procesos de nuestra organización.

Innovación en productos o servicios

La innovación en productos o servicios incluye las mejoras que se realizan en los productos o servicios que tu organización ya ofrece y también la introducción de nuevos productos o servicios.

Cuando mejoramos los productos o servicios existentes, se pueden adoptar distintos enfoques: la reducción de costes , la mejora de prestaciones, la mejora del diseño, el incremento de la sostenibilidad, etc. Mi recomendación es que, siempre que emprendamos la tarea de mejorar un producto o servicio existente, lo hagamos desde el feedback que obtenemos de nuestros clientes. Son ellos los que mejor nos van a indicar qué falla, qué echan de menos, qué importa y qué no.

En cuanto a la creación de nuevos productos o servicios, de nuevo, creo que debemos introducir a los clientes en la ecuación, que la co-creación es clave para introducir productos o servicios de éxito. En la co-creación deben formar parte un equipo interno multidisciplinar, clientes, clientes potenciales y, a ser posible, representantes de todos los grupos de interés (inversores, compradores, usuarios, etc.).

Innovación tecnológica

La innovación tecnológica es la que menos explicación requiere. Todos entendemos lo que es una innovación tecnológica y, en muchos casos, se reduce la innovación a este tipo.

La innovación tecnológica ocupa un puesto destacado en el mundo empresarial moderno, pero es importante que entendamos que la innovación tecnológica solo es una forma más de innovación empresarial y que, para que nuestras organizaciones sean innovadoras, no es condición sine qua non que innovemos tecnológicamente, hay muchos más caminos que explorar. En muchas ocasiones, al hablar con managers y propietarios de pequeñas y medianas empresas, observo que se sienten abrumados e incapaces de innovar por falta de capacidad tecnológica. Quiero desde aquí animar a todos ellos a que exploren otros caminos, que pueden ser igual de fascinantes y rentables que la innovación tecnológica.

Innovación de modelo de negocio

La innovación en el modelo de negocio es una de las más potentes, más interesantes, más asequibles de abordar -aunque eso no garantiza en absoluto el éxito, que siempre es escurridizo- y menos entendidas.

Muchas de las compañías tecnológicas más potentes en las que podemos pensar todos (Amazon, Über, Netflix, etc.) no innovaron tecnológicamente, sino que aprovecharon la tecnología existente para inventar nuevos modelos de negocio. Y triunfaron. A lo grande.

El modelo de negocio es el plan en el que se identifica el segmento de mercado al que nos dirigimos, las vías mediante las cuales vamos a obtener ingresos, los productos o servicios que vamos a ofrecer y las vías de financiación.

Encontrar un modelo de negocio completamente nuevo no es fácil, pero abordar la tarea de buscar la innovación con una mentalidad abierta y creativa, involucrar al mayor número posible de grupos de interés y seguir este proceso de forma iterativa, una y otra vez, está al alcance de todos y garantiza que cualquier empresa, sea cual sea su tamaño, puede ir encontrando y probando nuevas formas de hacer las cosas que, en el mejor de los casos, se convertirán en un modelo de negocio rompedor y, en el peor, revolucionará -para bien- el modo de hacer las cosas de cualquier organización que se atreva a emprender este camino.

Tipos de innovación según la tecnología y el mercado

Innovacion-Mercado-TecnologiaMejora continua o incremental

Es la forma más común de innovación, es el ya clásico I+D+i. Se basa en la utilización de la tecnología ya existente para ofrecer mejoras que añadan valor al producto o servicio que ofrecemos a nuestros clientes. Para ello se añaden funcionalidades, se eliminan otras, se mejora la arquitectura de la información, se rediseña la interfaz de usuario, etc. En definitiva, se busca la mejora de la experiencia del usuario sin cambios radicales, poco a poco. Es una apuesta segura, pero no nos va a llevar a grandes descubrimientos.

Innovación disruptiva

Es un término que con frecuencia se utiliza de forma poco rigurosa y, en mi opinión, suele estar mal entendido. Para aclarar el concepto, vayamos a su origen.

Innovación disruptiva es un término que fue originariamente acuñado por Clayton Christensen (The Innovator’s Dilemma) y que se refiere al proceso por el cual, una nueva tecnología de menores prestaciones que la establecida como líder en un determinado mercado, hace aparición en las cotas más bajas de ese mercado (segmento en el cual es posible que la tecnología superior no sea accesible) y, poco a poco, se desarrolla, mejora sus prestaciones y se hace con las cotas altas del mercado, dejando fuera de juego a los líderes anteriores. ¿Por qué ocurre esto? Como bien explica Christensen en su libro (de imprescindible lectura), las empresas líderes de un determinado sector suelen estar muy ocupadas sirviendo a sus mejores clientes, mejorando (a través de la innovación de mejora continua) su producto y no tienen los recursos y el tiempo que invertir en esas nuevas tecnologías emergentes, ya que estas comienzan siendo poco atractivas para los clientes grandes, que necesitan grandes prestaciones. Cuando quieren reaccionar, la tecnología emergente se ha consolidado, ha mejorado sus prestaciones y les ha adelantado por la derecha. Esas compañías se ven obligadas a cambiar a marchas forzadas; la mayoría terminan desapareciendo.

Innovación radical

La mayoría de veces, cuando alguien habla de innovación disruptiva, en realidad, se refiera a innovación radical.

La innovación radical supone un avance tecnológico que rompe con el estándar anterior y que inicia un nuevo mercado no existente con anterioridad.

Da lugar a nuevas industrias y a menudo hace que desaparezcan otras. La aparición del avión o del CD son ejemplos claros de innovaciones radicales, en las que se rompe con lo anterior y se crea una nueva industria.

Innovación arquitectónica

Por último, la innovación arquitectónica es la que introduce una tecnología existente en un nuevo mercado.

El riesgo de este tipo de innovación es normalmente menor, porque se trata de utilizar una tecnología ya probada y validada en un segmento para que el que no se pensó originalmente. Generalmente, la mayor inversión para aplicar este tipo de innovación recae en el estudio pormenorizado de ese nuevo segmento al que vamos a servir y en los pequeños cambios que habrá que introducir en la tecnología para que satisfaga las necesidades de sus nuevos usuarios.

Tipos de innovación según el mercado

Océano Rojo

El océano rojo es el mercado ya existente y explotado en una determinada industria. Innovar en un océano rojo supone intentar vencer a la competencia, mejorar la cuota de mercado y establecer un compromiso entre los costes y el valor del producto.

No es imposible innovar y diferenciarse en los océanos rojos, pero es más difícil. Al final los mercados superpoblados tienden a iniciar una carrera sin fin en la que lo único que importa, una vez un producto se ha convertido en un bien de consumo masivo, es el precio. No es un sitio muy interesante en el que estar.

Océano Azul

El océano azul es un lugar idílico en el que la competencia no importa, porque no nada allí. Se trata de buscar los espacios marginales de un mercado que están infraservidos e introducir en ellos nuestros productos o servicios, diseñados específicamente para cubrir las necesidades de aquellos  a los que nuestros competidores no sirven.

La clave para encontrar un océano azul es estratégica, obviamente. El término se hizo popular por el famoso libro Blue Ocean Strategy y en él se introduce la herramienta más efectiva a la hora de intentar abordar la estrategia en cualquier empresa u organización: el lienzo de estrategia (strategy canvas). Grosso modo, para utilizarlo, hay que definir los campos en los que se compite actualmente en el mercado, decidir en qué posición nos encontramos respecto a la competencia, e idear cómo podemos eliminar factores de competición y añadir otros nuevos para crear nuestro propio espacio competitivo.

Strategy-Canvas-EjemploTipos de innovación según el destinatario final

«¿Y si las empresas trataran a las personas con el mismo mimo con el que tratan el dinero?» Eric Garton

Innovación centrada en el cliente

Debería ser la forma más común de innovación. Desafortunadamente, en muchas ocasiones las empresas se olvidan de para quién existen y se centran en ellas mismas, dedicándose a hacer «innovación centrada en la empresa» o, lo que es lo mismo, mirarse el ombligo y centrarse en sus capacidades en vez de mirar afuera, estudiar a sus usuarios y clientes y entender qué necesitan en realidad.

Hoy en día, la mayoría de equipos de producto trabajan mano a mano con sus clientes, realizando entrevistas, observaciones en vivo, inmersiones, co-diseños, y obteniendo feedback constante para generar un proceso de desarrollo iterativo.

Una de las formas que adopta la innovación centrada en el usuario es el diseño de experiencias, que, grosso modo, trata de analizar todos los puntos de contacto que existen entre la empresa y el cliente, eliminar los que son irrelevantes, destacar los cruciales y crear una experiencia armónica que transmita un mensaje claro y coherente que se refuerce en cada interacción y sirva para que el cliente se sumerja y entienda los valores, principios y visión que tiene la empresa.

Innovación en recursos humanos

La innovación también es posible dentro de la empresa, a nivel organizacional y de recursos humanos.

Las empresas se encuentran con desafíos comunes propios de nuestro tiempo como la dificultad para captar y retener talento, la implantación de programas eficaces de desarrollo del liderazgo, la creación de una cultura empresarial innovadora, la conciliación, etc. Todos estos problemas, que son complejos, multifactoriales y que atañen a un grupo más o menos amplio de personas, se pueden abordar mediante metodologías de innovación, creando equipos interdisciplinares y rotativos que ideen y testen nuevas soluciones a problemas y desafíos modernos.

Innovación social

Me gusta citar una frase de Richard Branson que dice que «el único motivo válido para montar una empresa es querer mejorar el mundo». Amén.

Las empresas se pueden dividir según su filosofía entre las que se definen en base a su competencia y mercado y las que se definen en función de su propósito. Las empresas que tienen un propósito claro, inteligente e inspirador vencen a las que solo se mueven por criterios de mercado.

El mundo de posibilidades que la innovación social abre a las empresas es inmenso. Las empresas pueden -y, en mi opinión, deben- abordar los problemas que tiene la comunidad en que se hallan inmersas, buscar soluciones adecuadas y viables, y conseguir la doble ganancia: el beneficio empresarial y la mejora de su entorno.

Investigar y conocer a los usuarios marginales de nuestro producto o servicio o indagar en los segmentos aún no servidos de un determinado mercado puede ser un interesante punto de partida para encontrar posibilidades de crecimiento para nuestras empresas a la vez que mejoramos la vida de muchas personas.

Tipos de innovación según la naturaleza del problema

Innovación técnica (problemas bien definidos)

La innovación técnica es la de la mejora continua, la de six sigma, la de los laboratorios tradicionales de I+D.

Toda empresa que se encuentre en un mercado maduro, debe invertir parte de su esfuerzo en este tipo de innovación, pero comete un error si se ciñe solamente a ella. La conversión de un producto en un bien de consumo presenta retos que es importante abordar a tiempo. Para asegurarnos de que no llegamos tarde, es interesante empezar a explorar nuevas vías de crecimiento y formar equipos y laboratorios que se encarguen de descubrir oportunidades y desarrollar y testar ideas más creativas.

Innovación creativa (problemas abiertos o problemas humanos)

Los problemas y desafíos complejos, abiertos, no bien definidos y que afectan a personas son ideales para empezar a explorar posibilidades y oportunidades para la innovación.

Un equipo o laboratorio de innovación necesita libertad, tiempo y permiso para fracasar para lograr encontrar oportunidades prometedoras y soluciones frescas. Pero la innovación tampoco es una caja negra dentro de la cual nadie sabe lo que ocurre, sino que se trata de un proceso, que, sostenido en el tiempo, siempre termina dando frutos.

Tipos de innovación según los participantes

Innovación cerrada

La innovación cerrada es la que se produce dentro de la empresa, ciñéndose al personal y a los recursos de los que dispone la empresa.

Este tipo de innovación se fomenta contratando perfiles capaces de asumir el liderazgo necesario y constituyendo equipo y laboratorios que trabajen los problemas de la empresa con más o menos libertad.

Este tipo de innovación suele ser efectiva para abordar problemas técnicos pero, en mucha ocasiones, resulta miope a las demandas de usuarios y consumidores y a las oportunidades que permanecen sin descubrir en mercados inexplorados.

Innovación abierta

La innovación abierta introduce participantes externos en el proceso de innovación, aparte de los propios miembros de la empresa u organización.

Se deberían considerar participantes indispensables en un proceso o proyecto de innovación a al menos un representante de cada grupo de interés clave, esto es, inversores, compradores, usuarios, diseñadores, desarrolladores, etc. También aporta mucho valor al proceso la inclusión de expertos externos: formadores, consultores, investigadores de mercado, etnógrafos, etc.

Conclusión

Pues bien, como has podido comprobar, son muchas las formas de clasificar la innovación y cada clasificación, cada metodología, cada visión empresarial acerca de cómo introducir la innovación en una organización, tiene el potencial de aportar valor a la empresa, de conseguir crecimiento. En innovación, como en muchas otras cosas, no existe la respuesta correcta, no existen atajos. Todos los caminos llevan a Roma, se dice; pero todos los caminos llevan a Roma si sabemos dónde queda Roma. La clave de la innovación, pues, no es el adoptar tal o cuál metodología, sino plantear la apuesta a medio y largo plazo, persistir, y, previamente, decidir de forma metódica y clara hacia dónde nos dirigimos, cuál es nuestro horizonte, cuál es nuestro propósito, cuál es nuestra razón para existir.