La innovación es optimista. No es posible avanzar si no nos creemos capaces de hacerlo. Para llegar a un lugar mejor primero hay que imaginárserlo y, luego, iniciar el camino con más fe que certeza.

Por eso son tan pocos los verdaderos innovadores. Cuando decides que vas a iniciar un viaje que no sabes adónde te va llevar, muchos te tomarán por loco, tratarán de disuadirte e, incluso, estarán deseando que des un traspiés para recordarte que ellos sabían que no lo lograrías.

Se necesita soñadores para cambiar el mundo.