Existen motivos de sobra para creer que la gente es mala. Las guerras no cesan. Internet está lleno de trolls y abusones. Nuestro entretenimiento -cine, tv, videojuegos- está inundado de violencia. Grandes pensadores han considerado a los humanos malvados, como Freud o Hobbes. Incluso nuestros primos los chimpancés son violentos.

Existen motivos de sobra para creer que la gente es buena. Estamos mentalmente programados para ser sociales y hacer amigos. Somos empáticos por naturaleza. Cuando somos amables, nos ponemos contentos. Tenemos una habilidad biológica para enamorarnos. La ciencia ha demostrado que cuando nos damos la mano con alguien, aliviamos nuestro miedo. Cuando nos abrazamos a alguien, liberamos oxitocina y nos baja la presión arterial. Ante una catástrofe natural o un ataque terrorista, la gente sale a la calle a ayudar, se muestra, se ofrece.

Entonces, ¿la gente es buena o es mala? Tantos si crees una cosa como la otra, estás en lo cierto.

Lo que creemos condiciona lo que percibimos y lo que percibimos se convierte en nuestra realidad.

Así que, hay que tomar partido.

¿De qué lado estás? ¿De qué lado está tu empresa?