Cuando hablo con empresas, uno de los problemas más recurrentes y que siempre surge tarde o temprano en una conversación es el de la gestión del talento. Son muchos los ejecutivos que dicen estar preocupados porque no son capaces de atraer al personal adecuado, ni mucho menos, de retenerlo dentro de la organización.

Pero, ¿cómo se gestionan esas empresas? ¿es su gestión acorde a lo que demandan de sus empleados o tratan de gestionar a esa nueva clase trabajadora con métodos más propios de la revolución industrial?

Cuando una persona está altamente cualificada, ha invertido tiempo, esfuerzo y dinero en llegar  a desarrollar esas habilidades y, además, por el camino, ha obtenido una visión del mundo más amplia que la propia de un peón. Por eso, para atraer y retener talento, las empresas deben inventar una nueva forma de tratar a ese personal. «Haz lo que te dice tu jefe porque lo dice tu jefe» no es una buena filosofía.

Necesitamos culturas empresariales que estén a la altura. En las empresas modernas la cultura lo es todo.

Las empresas deben ceder control y dar responsabilidades y libertad a sus mejores empleados para que estos puedan aportar lo mejor de ellos. Deben darles capacidad para tomar sus propias decisiones y estructura para iniciar proyectos.

También deben retribuirles de acuerdo a sus capacidades, pero el dinero, al contrario de lo que se suele pensar, no es la principal causa de insatisfacción en el trabajo. Según una encuesta llevada a cabo por Mike Myatt, más del 50% de empleados dice no compartir los valores de la empresa para la que trabaja; más del 60% dice que sus objetivos profesionales no son tenidos en cuenta en la empresa; más del 70% dice no sentirse apreciado o valorado por su empresa.

Necesitamos construir culturas empresariales participativas y creativas, en las que todo el personal se sienta partícipe y sepa hacia dónde navegan, en las que todos sepan y sientan que son escuchados y que forman parte de algo que tiene sentido.

Si tu empresa no es capaz de despertar la pasión de tus empleados, desafiarlos intelectualmente, potenciar su creatividad, desarrollar sus habilidades, darles voz, reconocer su contribución, aumentar sus responsabilidades y cumplir sus compromisos, entonces, tu empresa no merece retener el talento que seguro tiene, pero que ni cuida ni aprecia.