El marketing ha impregnado todas las áreas de la empresa.

Marketing ya no es equivalente a publicidad. Una empresa diseñaba un producto, lo producía y, al lanzarlo al mercado, el departamento de marketing se encargaba de ensalzar sus virtudes y maquillar sus defectos. Esa era la forma clásica de desarrollar productos, la forma clásica de gestionar los procesos.

Ahora el marketing forma parte de todo el proceso de desarrollo. Desde que comenzamos la fase de exploración e investigación antes de desarrollar un nuevo producto o servicio, el marketing entra en acción.

¿Qué historia vamos a contar? ¿Sobre quién trata nuestra historia? ¿A quién se la vamos a contar? ¿A quién queremos cautivar?

Es el poder del storytelling, de contar historias, de hacer que nuestros productos y servicios nazcan con una historia inherente a ellos, no inventada a posteriori. Una historia que no está destinada a embellecer ni a maquillar, sino que tiene como fin último el mostrar nuestro producto o servicio -nuestra empresa, pues- de forma abierta y sin ambages.

Esto es lo que soy. Esto es lo que te ofrezco. ¿Lo quieres?

Ese es el nuevo marketing. Esa es la nueva forma de estar en el mundo.