Uno de los mayores problemas que se encuentran los líderes a la hora de plantear un programa de innovación es la dificultad de alinear la estrategia de innovación con la estrategia empresarial. Como el mega-estudio (más de 1.200 compañías en 44 países) que Price Waterhouse Cooper (PwC) ha realizado este año demuestra, más de la mitad de los ejecutivos entrevistados (el 54%) declara tener problemas en ese ámbito. Pero este no es el único hallazgo importante.

Otra tendencia interesante es la creciente visión de la innovación como un proceso participativo entre cada vez más grupos de interés y la incorporación de los consumidores como parte del proceso de ideación. De hecho, las empresas que dicen contar con sus clientes y aplicar técnicas de design thinking desde la ideación hasta el lanzamiento de nuevos productos o servicios, multiplican por dos sus posibilidades de crecer hasta un 15% en los próximos cinco años.

El estudio, que puedes leer aquí, concluye que hay 5 criterios esenciales que se deben tener en cuenta a la hora de plantear una estrategia de innovación efectiva.

1. La estrategia importa más que el presupuesto

Las empresas que destacan, no lo hacen por invertir cantidades mucho mayores que las de su competencia, sino por la forma de invertir ese dinero. Es decir, a la hora de innovar, lo que marca la diferencia es una buena estrategia de base, y no el invertir cantidades desorbitadas sin un horizonte claro y alineado con nuestra estrategia empresarial.

Alrededor de la mitad de compañías participantes en el estudio afirman que una estrategia de innovación clara ha sido determinante a la hora de incrementar los ingresos de la empresa y reducir los costes de gestión.

Según PwC, en sus estudios de los últimos doce años, no se ha encontrado ninguna relación entre inversión en I+D e incremento de ingresos. Por eso, cada vez más compañías están virando sus esfuerzos en innovación hacia el design thinking y la innovación centrada en las personas, que proporciona un retorno de la inversión mucho mayor.

2. La estrategia de innovación alineada con la estrategia empresarial

Como decía al comienzo, uno de los mayores desafíos con que se encuentran los líderes de empresas innovadoras, es el de alinear su estrategia de innovación con la estrategia empresarial. Sin embargo, si ambos esfuerzos no van en la misma dirección, la innovación se convierte en un intento fútil de buscar ideas felices aquí y allá. Eso raramente funciona.

Para que la estrategia de innovación no consista en dar bandazos, es imprescindible crear equipos horizontales y multidisciplinares, en los que no solo haya diseñadores, investigadores y técnicos, sino también representantes de otras disciplinas dentro de la empresa, como el marketing, las finanzas, los ejecutivos, etc.

3. La innovación participativa

Las empresas innovadoras rara vez van solas, sino que se esfuerzan por romper barreras tanto dentro como fuera de la empresa.

Modelos de innovación nuevos se abren paso por su mayor eficacia. Así, el design thinking (59% de las empresas encuestadas), la innovación abierta (61% de las empresas encuestadas) y la co-creación entre socios, clientes y proveedores (55% de las empresas encuestadas) se están imponiendo como los métodos más eficaces para innovar de forma rápida y barata, dado el carácter iterativo de estos modelos.

Cada vez más, afortunadamente para todos, las empresas entienden que han de ser sus clientes el centro y foco de sus esfuerzos de innovación. Poner a los clientes en el centro siempre paga dividendos.

4. La experiencia humana es el factor clave

La innovación exitosa requiere mucho más que habilidades técnicas. De hecho, estas pueden ser superfluas en muchos casos. La innovación comienza con las personas; la innovación comienza con la empatía; la innovación comienza en los ojos.

Observar las experiencias humanas permite obtener nuevas perspectivas y descubrir deseos y necesidades latentes, que son el primer paso hacia una innovación rompedora.

El big data nos dirá cómo se comportan nuestros clientes, pero nunca por qué. La observación es la mejor herramienta que tenemos para descubrir los por qués, para hacernos nuevas y mejores preguntas y para ponernos en la piel -o en los zapatos- de quienes usan nuestros productos o servicios.

Hemos hablado ya mucho de la importancia de los clientes y de ponerlos en el centro de la innovación, pero la experiencia humana empieza con nuestros empleados. Sin sus ojos, sin su trabajo, sin su dedicación y sin que se sientan parte de algo más grande que ellos mismos, es muy difícil que la innovación llegue a ninguna parte.

El 65% de los ejecutivos encuestados admitieron que una cultura empresarial que favorezca la innovación es el factor más importante en las probabilidades de éxito de un programa de innovación.

5. La tecnología como impulsora de la innovación

La tecnología ya no es la única forma de innovación, sin embargo, estar a la vanguardia en su uso, aplicación y desarrollo sigue siendo un factor clave a la hora de lograr innovaciones significativas.

Muchas empresas utilizan la tecnología como medio para crear mercados para nuevos productos o servicios que aún no existen o para descubrir las necesidades latentes de sus clientes.

Son las empresas tecnológicas las punteras a la hora de presentar innovaciones disruptoras, seguidas por las farmacéuticas, los servicios de salud, las comunicaciones y las automovilísticas.

También son las tecnológicas las que mayor porcentaje de sus presupuestos dedican a la innovación, sabedoras de que su industria se mueve a toda máquina y que nadie puede permitirse el lujo de quedarse detrás. Sin embargo, la tendencia es que cada vez más sectores inviertan y apuesten de forma creciente por la innovación como modelo de crecimiento.

Conclusiones

La innovación no es ya el dominio de unos pocos, sino que, en el siglo veintiuno, las compañías tendrán que adaptar sus estrategias empresariales para hacer de la innovación centrada en los usuarios su motor de crecimiento.

Esta necesidad imperiosa de innovar o morir añade presión a las pequeñas y medianas empresas con presupuestos apretados. Sin embargo, todas las empresas, sea cual sea su tamaño, deben entender dos cosas que quedan claras en el estudio de PwC:

  • A la hora de innovar, es más importante tener una buena estrategia que un gran presupuesto.
  • Las nuevas formas de innovación (design thinking, innovación abierta y co-creación) son más baratas, rápidas y accesibles que el planteamiento tradicional del I+D.